Manos a la obra 3 min de lectura

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El relevamiento: qué miramos y por qué

Por Equipo Sunphi  ·  2026

Timbre. Llegó el técnico que venía a ver el techo. Y vos, mientras le abrís, con la duda de siempre: ¿esto es una visita de verdad o una formalidad para confirmarme el precio?

Buena pregunta. Esta nota cuenta qué miramos exactamente en esa visita y por qué cada cosa importa, para que sepas qué esperar y puedas evaluar si el relevamiento que te hicieron fue serio.

Primero lo primero: si no hubo visita, todavía no hay presupuesto en firme. Hay una estimación. Puede estar bien hecha y servir para arrancar la conversación, pero los números finales salen de lo que se ve en el lugar. La visita no es un paso burocrático: es donde tu proyecto deja de ser genérico y pasa a ser tuyo.

En el techo

La superficie real disponible. En la foto satelital el techo siempre es más grande que en persona. De cerca aparecen el tanque, la antena, la salida de la estufa, la claraboya. Medimos lo que efectivamente queda para paneles.

Las sombras, con herramientas. Vos ya hiciste tu vistazo casero; nosotros hacemos el estudio con la trayectoria del sol de todo el año, con aplicaciones que simulan dónde cae la sombra en cada mes. La sombra de agosto no está en enero, y el sistema tiene que funcionar los doce meses. De esto depende la ubicación exacta de cada panel, que es de las decisiones que más afectan cuánto vas a generar.

El material y el estado de la cubierta. Qué chapa o teja, en qué condición, sobre qué estructura. Buscamos dos cosas: que el anclaje se pueda hacer de forma segura y estanca, sin filtraciones futuras, y que el techo tenga por delante una vida comparable a la del sistema. Si vemos que necesita trabajo, te lo decimos antes, aunque atrase la venta. Instalar sobre un techo que hay que arreglar es hacer el trabajo dos veces, y la segunda la pagás vos.

El recorrido del cableado. Por dónde bajan los cables desde el techo hasta el tablero. Parece un detalle y define parte del costo y de la prolijidad del resultado: hay recorridos limpios y recorridos que requieren obra.

En el tablero

Acá está la parte de la visita que nadie se espera, y es de las más importantes.

El estado de tu instalación eléctrica. El sistema solar se conecta a tu tablero, y el tablero tiene que estar en condiciones de recibirlo: protecciones adecuadas, puesta a tierra funcionando, capacidad para el circuito nuevo. En casas con instalaciones viejas, a veces el relevamiento encuentra que hay que poner el tablero en condiciones antes de conectar nada. Eso no es un "extra" inventado: es la diferencia entre una instalación segura y una bomba de tiempo. Preferimos perder una venta por decirlo que ganarla callándolo.

El medidor y la conexión. Monofásico o trifásico, potencia contratada, dónde está el medidor. De esto depende parte del equipamiento y del trámite con la distribuidora.

Las preguntas

Además de mirar, preguntamos. Y cada pregunta tiene su porqué:

  • ¿Cómo usan la energía durante el día? Define cuánto se aprovecha directo y cuánto se inyecta.
  • ¿Planes a futuro? Aire, pileta, auto eléctrico. Cambian el dimensionamiento o qué puertas dejamos abiertas.
  • ¿Hay cortes en la zona? ¿Cuánto duran? Define si la conversación incluye baterías.
  • ¿Quién está en la casa y cuándo? No es curiosidad: es tu curva de consumo contada en lenguaje humano.

Tu checklist para el día de la visita

  • ¿Subió al techo (o lo relevó con drone/medición), o miró desde la vereda?
  • ¿Abrió el tablero?
  • ¿Preguntó por tu consumo, tus horarios, tus planes?
  • ¿Te queda una propuesta escrita sobre tu caso real?

La forma rápida de calibrar un relevamiento: cuanto más se mide y más se pregunta, más a medida sale la propuesta. El tiempo que se le dedica a tu techo se nota después en el resultado.

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